
Salí el otro día con mi hermana de compras. Buscábamos una bufanda y al final encontramos la que ella buscaba; al encontrarla dijo: toca, mira que cariñosa es . A los pocos días ante una mantita de las de echarse por las piernas para una siestecita, también comentó que era una manta muy cariñosa y en este caso apoyada por mi inefable cuñado.
Era la primera vez que oía ese adjetivo aplicado a una cosa, pero me ha parecido muy adecuado, ya que la bufanda era suave, daba un calor agradable, te rodeaba casi sin moverse y aunque la llevaras mucho tiempo no se te hacía molesta, pesada, se adaptaba a ti. Al quitártela notabas un frío desagradable.
Eso es ser cariñoso, eso es querer.
Estaba muy bien aplicado el adjetivo.




